El fondo, que ya cuenta con varias ofertas —entre ellas de Intesa Sanpaolo y Generali—, ha optado por negociar únicamente con el grupo neerlandés para intentar cerrar una solución de consenso.
La operación se ha retrasado respecto al calendario previsto, en parte por los movimientos del consejero delegado, Marín, que busca mantener influencia en el accionariado o en la gestión. Singular gestiona unos 17.000 millones en activos y es un objetivo estratégico para ING, que pretende reforzar su negocio de banca privada en España y atraer clientes con patrimonios elevados.
Warburg Pincus aspira a obtener cerca de 200 millones por la venta, aunque el precio final podría ajustarse en función de la continuidad de Marín o la entrada de nuevos socios. El fondo asume que saldrá con pérdidas, tras haber invertido alrededor de 300 millones.
La operación también está condicionada por el litigio abierto con UBS y por la complejidad habitual de este tipo de transacciones, aunque se trata del intento más avanzado hasta la fecha para dar salida a la entidad.
