La expectativa de una desescalada ha impulsado la caída del crudo, con el Brent por debajo de los 100 dólares y el West Texas en torno a los 93 dólares.
Según informaciones de Reuters y Kyodo News citadas por medios internacionales, Teherán ya habría fijado las condiciones para reabrir este estratégico paso marítimo, cuyo cierre ha generado tensiones en la economía global.
El movimiento coincide con un nuevo mensaje de firmeza de Washington. Aunque el presidente Donald Trump se ha mostrado dispuesto a reunirse con su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, también ha advertido de nuevas consecuencias económicas si no se alcanza un acuerdo sobre el programa nuclear iraní.
En paralelo, Estados Unidos endurecerá las restricciones contra la aviación iraní para dificultar el acceso a combustible, servicios aeroportuarios y sistemas de pago internacionales. La medida se enmarca en la campaña de presión económica lanzada por la Administración estadounidense, que ya ha sancionado a decenas de aerolíneas y empresas vinculadas al sector aéreo iraní. Además, Washington amplió recientemente sus sanciones al banco ruso VTB por su presunta colaboración con mecanismos utilizados por Irán para eludir las restricciones financieras.
