Según el XVI Informe ‘El Estado de la pobreza’ de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado español (EAPN-ES), la pobreza juvenil no puede entenderse como una situación puntual ni como una etapa de transición, sino como la consecuencia de desigualdades que comienzan mucho antes de la juventud y que se van acumulando a lo largo del ciclo vital. «Crecer en hogares con bajos ingresos, sufrir inseguridad residencial o tener un acceso desigual a la educación, los cuidados o a la protección social condiciona las oportunidades futuras y perpetúa el ciclo de la pobreza».
Según sus datos, uno de los principales obstáculos para la juventud sigue siendo el acceso a una vivienda digna. En 2025, solo el 14,6% de la población joven estaba emancipada, prácticamente la mitad que en 2008. Además, entre quienes consiguen independizarse, la pobreza alcanza al 23,9% y el esfuerzo destinado a pagar la vivienda llega al 48,5% de los ingresos cuando la persona joven vive en situación de pobreza, lo que convierte la emancipación en un objetivo inalcanzable para muchas personas.
La red también alerta de que el empleo, por si solo, ya no garantiza salir de la pobreza, a lo que se suma una mayor tasa de desempleo: el 18,6%, frente al 10,5% del conjunto de la población.
Con motivo del Día Internacional de la Juventud, EAPN-ES también insiste en que las personas jóvenes deben participar activamente en el diseño de las políticas que afectan a sus vidas.
