En este escenario, La Rioja se convierte en uno de los grandes destinos del verano, gracias a sus viñedos, pueblos con encanto, bodegas centenarias y una de las tradiciones culinarias más reconocidas de España. En este entorno privilegiado se encuentra Briñas, una pequeña localidad riojana que acoge Gran Reserva, el restaurante del hotel Palacio Tondón, Autograph Collection. Su propuesta gastronómica convierte el vino, el paisaje y el producto local en una experiencia que refleja la esencia de la región.
Ubicado a orillas del río Ebro y rodeado de viñedos, Gran Reserva invita a descubrir el verano desde uno de sus mayores atractivos: una terraza que se abre al paisaje riojano y que se convierte en el lugar perfecto para disfrutar de largas comidas, cenas al atardecer o una copa de vino mientras el sol cae sobre las viñas. Un espacio donde el entorno deja de ser un simple escenario para formar parte de la propia experiencia gastronómica.
Su propuesta culinaria refleja la riqueza del territorio a través de una cocina contemporánea profundamente ligada al producto local y a la estacionalidad. La carta de verano reúne elaboraciones frescas y equilibradas que responden a la temporada sin perder la esencia de la cocina riojana. Entre ellas, destacan la ensalada verde con pera de Rincón de Soto y foie, la ensalada de tomate riojana y ventresca de atún con piparras y aliño de miel y soja o el gazpacho de cereza negra con requesón, remolacha encurtida y gamba osmotizada en aceite de naranja, propuestas pensadas para disfrutar del verano desde la frescura y el sabor.
La experiencia continúa con platos principales donde conviven recetas del mar y de la tierra elaboradas con una mirada actual. La corvina a la brasa con apionabo asado, el lingote de bacalao confitado sobre fritada riojana, el solomillo a la brasa con salsa de vermouth riojano reserva o el tradicional chuletón de vaca nacional para compartir muestran el compromiso del restaurante con una cocina que pone en valor el producto y el recetario local desde una perspectiva contemporánea.
El recorrido gastronómico culmina con una selección de postres que mantiene el vínculo con el territorio, como la tarta de queso de cabra D.O.P. Los Cameros, el melocotón asado con miel de La Rioja y helado de Idiazábal o la tartaleta de chocolate con mermelada de ciruela roja, elaboraciones que prolongan el protagonismo del producto riojano hasta el último bocado.
Como no podía ser de otra manera, los vinos D.O.P. Rioja ocupan un lugar esencial dentro de la experiencia. La carta líquida de Gran Reserva reúne una cuidada selección de referencias que acompañan cada plato y permiten descubrir la extraordinaria diversidad vitivinícola de la región, reforzando el vínculo entre gastronomía y territorio. Gran Reserva demuestra así que el turismo de interior puede convertirse en una experiencia de auténtico lujo, donde el verdadero privilegio consiste en disfrutar sin prisas de una cocina de alto nivel, un entorno natural incomparable y una terraza desde la que contemplar algunos de los paisajes más emblemáticos de La Rioja.

