«Yo no tengo esa carta y me extraña muchísimo la existencia de ninguna carta en ese sentido», negó Montero con displicencia a la portavoz de Vox, Gómez, que le había preguntado por un documento de la Sepi que daba margen a Aldama para intermediar en una operación inmobiliaria con media docena de edificios del grupo estatal.
Sin embargo, sí hubo intercambio por escrito entre Aldama y la Sepi para una gran venta de la sede del grupo estatal en el centro de Madrid en el llamado complejo Campos Velázquez en el barrio de Salamanca de Madrid. Aldama se ofreció a intermediar en la operación a instancias de Koldo García, el asesor del entonces ministro de Fomento, José Luis Ábalos, a finales de 2018. Koldo tenía información de que la entonces nueva ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el presidente de la Sepì, Vicente Fernández, barajaban extraer nuevos recursos con el elevado patrimonio inmobiliario estatal.
Se ocuparía de ello una persona de su confianza, el entonces presidente de Sepides, Antonio Cervera, que es actual director general de Costes de Personal del Ministerio de Hacienda. Llegó a ambos cargos por decisión de Montero que ya lo tuvo a sus órdenes como director de Patrimonio en la Junta de Andalucía.
Montero eludió este lunes comentar este extraño intercambio de una persona de su confianza, como es Cervera, con Aldama y optó por restar toda credibilidad a su existencia en la Comisión de Investigación sobre presuntas irregularidades de la Sepi. Según la documentación Aldama se puso a trabajar como si tuviera licencia y presentó apenas un mes después del correo de Cervera, ya una primera oferta preliminar. Fue el 24 de abril de 2019 y Aldama tenía ya firmado con el fondo Platinum Real Estate de Hong Kong la compra de la sede central de la Sepi por 201 millones sin incluir IVA. Incluso remitió a la Sepi esta «oferta no vinculante» inicial suscrita en persona por el magnate hindú Harry Hassomal Mohinani en nombre de Platinum para que la firmara también Sepides y la estudiara durante un plazo de 90 días.
Montero eludió explicar toda esta documentación en poder de la Sepi -existe registro de entrada de la oferta de Platinum vía Aldama- bajo su mandato ministerial. Fuentes próximas a Aldama admiten que la operación no llegó a fructificar, pero sí aseguran que trabajó sobre ello durante meses con conocimiento y en coordinación con el grupo estatal. Lo hizo a través de Pilot Real Estate, la inmobiliaria que el entonces jefe de gabinete de Montero, Moreno, trasladó internamente que precisaba aplazamiento de deuda fiscal.
