La compañía plantea incorporar nuevos equipos de control de tensión y sistemas para mitigar oscilaciones, tras comprobar que la evolución real ha superado las previsiones iniciales.
La fotovoltaica ya supera los 40.000 MW en plantas (más de 50.000 MW con autoconsumo), concentrados en regiones como Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha. Esto ha generado flujos sur norte superiores a los previstos y mayor necesidad de recurrir a ciclos combinados por restricciones técnicas y control de tensión.
La principal inversión (366 millones) se destinaría a cuatro e STATCOM para mejorar el amortiguamiento de oscilaciones inter-área, actualmente más severas de lo previsto.
Red Eléctrica busca elevar el margen de estabilidad por encima del mínimo exigido, apoyándose también en recomendaciones europeas tras el incidente del sistema ibérico de abril de 2025. Estos equipos, además, reducirían costes frente al uso de ciclos combinados. Otra partida relevante (143 millones) financiaría ocho reactancias MCSR para mejorar el control dinámico de tensión y disminuir el uso de generación térmica, con ahorros potenciales significativos en costes de restricciones técnicas.
En paralelo, se proponen 20 nuevas reactancias y la renovación de otras cuatro (85 millones) para absorber potencia reactiva, especialmente en horas nocturnas. Este problema ha obligado a activar numerosos ciclos combinados y encarece el sistema, por lo que su mitigación permitiría reducir costes.
El plan incluye también pequeñas inversiones adicionales (13 millones) en actuaciones ya aprobadas. En conjunto, refleja un cambio en el sistema: más que evacuar renovables, el reto es operar con menos generación síncrona, mayores flujos territoriales y mayores exigencias de control. Red Eléctrica defiende que estas inversiones son clave para garantizar la estabilidad y reducir costes en el nuevo modelo energético.

