Bajo el concepto de “everyday kitchen”, Rootina nace como un espacio pensado para acompañar al cliente en su día a día, ofreciendo platos caseros, reconfortantes y de temporada que se integran de forma natural en la rutina. Una propuesta que va más allá: donde cada visita se convierte en un hábito al que siempre apetece volver.
El proyecto está impulsado por Damien Divenot, fundador franco-suizo formado en la Escuela Hotelera de Lausanne, cuya trayectoria en ciudades como París, Barcelona o Londres ha sido clave en la concepción del proyecto. Fue precisamente en Londres donde identificó una evolución clara en los hábitos de consumo, con propuestas “fast casual” diseñadas para adaptarse al ritmo de la vida urbana. “Soy alguien que come mucho fuera de casa, pero que siempre ha buscado hacerlo de forma equilibrada, sin que se convierta en una obligación. En Londres descubrí una manera distinta de comer en el día a día, con conceptos muy pensados para adaptarse al ritmo urbano”, explica Damien.
La oferta gastronómica de Rootina, con una cocina versátil y generosa, que permite al cliente elegir y combinar según su apetito, su tiempo o su estado de ánimo. Porque en Rootina, lo importante no es solo lo que eliges, sino cómo lo haces tuyo. El espacio se posiciona como una opción accesible sin renunciar a la calidad, pensada para un público urbano que busca soluciones rápidas, pero con sentido. La propuesta se apoya en una cocina de inspiración mediterránea, basada en productos de temporada y sabores reconocibles. Platos como el pollo al limón con espinacas a la crema, el salmón con mantequilla de hierbas y espárragos o las albóndigas de lentejas con salsa de verduras, reflejan una forma de comer equilibrada, sabrosa y pensada para el día a día.
En este contexto, Rootina responde a una necesidad aún poco cubierta en ciudades como Madrid, donde, pese a la amplia oferta gastronómica, escasean los espacios que combinen cocina caliente, casera y preparada al momento con rapidez y libertad de elección.
“Hay pocos sitios donde puedas comer una cocina casera, recién hecha, con agilidad y pudiendo decidir exactamente qué te apetece en cada momento”, añade Damien. Especialmente pensada para el ritmo diario de la ciudad, Rootina se posiciona como una alternativa natural para quienes buscan una comida rápida, nutritiva y reconfortante en su jornada, ya sea en una pausa entre reuniones o al salir de la oficina. “La cocina mediterránea, para mí, es la mejor definición de una alimentación cotidiana: productos sencillos, con sabor, saludable pero nunca restrictiva. Es una cocina que te hace sentir bien de forma natural”, señala el fundador.
El local, de 156 m² y con capacidad para 66 comensales, ha sido diseñado por el estudio de Néstor Marcos como un entorno cálido, dinámico y funcional, donde la experiencia gira en torno a un mostrador abierto que pone en valor la transparencia, la frescura y la abundancia de la propuesta gastronómica. La estética acompaña sin distraer, creando un ambiente acogedor que invita tanto a una comida rápida como a una pausa más relajada.El concepto se articula en torno a un servicio ágil desde mostrador, donde los platos se presentan en cocottes calientes visibles para el cliente, reforzando la idea de cocina casera y cercana. El recorrido es intuitivo: elegir, pedir y decidir si disfrutarlo en el local o para llevar.
