Según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), ambas medidas aportarán unos 0,4 puntos porcentuales al crecimiento anual de las cotizaciones hasta 2029, reduciéndose después al 0,2% en 2030. Tomando como referencia los 175.646 millones recaudados en 2025, este efecto supondrá unos 700 millones extra al año entre 2026 y 2029, y unos 350 millones en 2030, acumulando cerca de 3.150 millones en total.
Estas figuras, incorporadas en la reforma de pensiones de 2023, buscan reforzar la sostenibilidad del sistema ante la jubilación de la generación del baby boom. La cuota de solidaridad, en vigor desde 2025, grava por primera vez los salarios que superan la base máxima de cotización, concentrando el esfuerzo en las rentas más altas. En su primer año completo superó los 400 millones y podría alcanzar los 567 millones en 2026.
El MEI, por su parte, se aplica a todos los trabajadores, lo que explica su mayor capacidad recaudatoria: en 2025 generó cerca de 4.900 millones. Este mecanismo, activo desde 2023, aumenta progresivamente hasta alcanzar el 1,2% en 2029. Precisamente, su despliegue completo explica que a partir de 2030 su contribución adicional se modere.
No obstante, la AIReF subraya que el aumento de los ingresos no dependerá solo de estas cotizaciones. Aunque actúan como refuerzo, el crecimiento total previsto —en torno al 5% anual— estará determinado principalmente por la evolución del empleo y los salarios, que constituyen la base real de la recaudación.
