Así lo afirmó el presidente al inaugurar la IV Cumbre en Defensa por la Democracia, en la que pidió ir más allá del «compromiso» y pasar «a la acción» a la hora de renovar la democracia, también en gobernanza digital «para proteger a los jóvenes» y combatir la desigualdad. Estos fueron los tres principales objetivos que, según Sánchez, 15 líderes progresistas de varios países y otros representantes gubernamentales de Europa, África, Asia, América Latina y el Caribe tratarán a puerta cerrada en esta cumbre.
El presidente del Gobierno dio la bienvenida a todos los presentes y advirtió de que «el momento de hacer frente al miedo con más democracia y a la desigualdad con más justicia». También anunció que la próxima Cumbre en Defensa por la Democracia se realizará en 2027 en México, ya que su presidenta, Claudia Sheinbaum, se ofreció a ser la próxima anfitriona de esta cita.
Sin embargo su socio Puigdemont ha montado en cólera con la cumbre de marras, No se sabe qué ha enfadado más al presidente de Junts, que sigue refugiado en Bélgica por el intento secesionista de 2017: si que el organizador haya sido el PSC, que apoyó la aplicación del 155 que le cesó como president; que no se hablase del caso catalán o que, directamente, no le hayan invitado.
Puigdemont denuncia lo que considera hipocresía del PSC: “quiero recordar que mientras más de un millón de catalanes se manifestaba por nuestros derechos, quienes ahora hablan de democracia ante medio mundo se manifestaban en esta misma ciudad de Barcelona junto a la derecha y la ultraderecha franquistas bramando para cortarnos el derecho a expresar y decidir nuestro futuro, y trabajaban codo con codo con las cloacas del estado profundo para que nos aplicado nunca a un movimiento pacífico y democrático”. La cumbre estaba centrada en frenar a la ultraderecha y el trumpismo en el mundo.
También lamenta el líder independentista que el socialismo español tenga “la sinvergüenza de venir a sacar pecho ante varios líderes internacionales, todos de la misma cuerda, para hablarnos de democracia y progreso”.
“La Cataluña progresista no ha sido invitada a este festival de vanidades. Es la Catalunya que defendió ante las porras españolas los derechos que cualquier progresista del mundo defiende y quiere ejercer” y aquí es donde parece que el problema para Puigdemont es que no invitasen a Junts, pese a que su partido está impulsando algunas políticas –fiscales, migratorias– que iban directamente contra el sentido del encuentro. Como si el problema fuese quién puede calificarse como “progresista” en Cataluña.
