Las medidas, incluidas en la denominada Ley Graham, pretendían aumentar la presión sobre Moscú por la guerra de Ucrania. Afectaban a los principales compradores de petróleo y gas rusos y permitían imponer aranceles a países como China e India.
La suspensión coincide con un acuerdo para importar diésel ruso pese a las restricciones vigentes y refuerza el acercamiento de Washington al Kremlin.
Al mismo tiempo, Trump ha endurecido sus críticas contra Volodímir Zelenski. Afirmó que el presidente ucraniano no es un interlocutor adecuado para la Casa Blanca, lo acusó de rechazar acuerdos y descartó negociar con él un eventual pacto, unas declaraciones celebradas por Moscú.
