María Corina Machado ha regresado este domingo a Venezuela después de casi diez meses fuera del país y de varios intentos frustrados de volver. La dirigente opositora, premio Nobel de la Paz, se encuentra ya en territorio venezolano y tiene previsto reaparecer públicamente en el santuario de la Divina Pastora, en Barquisimeto, uno de los principales centros de peregrinación religiosa del país. Su regreso supone un nuevo acontecimiento en la transición política abierta tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos el pasado 3 de enero.
La operación ha requerido la participación de varios países y una serie de gestiones diplomáticas desarrolladas durante las últimas semanas,. La Casa Blanca no se ha opuesto al regreso de Machado, una circunstancia fundamental para entender cómo ha podido producirse después de los sucesivos intentos frustrados de la dirigente opositora por entrar en su país.
El papel de Estados Unidos resulta especialmente relevante. Washington ejerce una influencia decisiva sobre el Gobierno interino de Delcy Rodríguez desde la operación militar de enero y supervisa buena parte de las negociaciones sobre el futuro político y económico venezolano. En esas circunstancias, resulta difícil concebir una operación de estas características sin que las autoridades estadounidenses estuvieran informadas y, como mínimo, hubieran decidido no impedirla. El regreso se produce, además, después de meses de tensiones entre Machado y la Administración Trump. La dirigente opositora había intentado volver a Venezuela en repetidas ocasiones, pero sus planes se habían visto frustrados por obstáculos diplomáticos y logísticos. En septiembre llegó a intentar tres desplazamientos en apenas veinticuatro horas desde Panamá, sin conseguir alcanzar territorio venezolano. La situación había provocado un creciente malestar entre los seguidores de Machado, que consideraban contradictorio que Estados Unidos hubiera apartado a Maduro del poder mientras la principal dirigente de la oposición democrática seguía sin poder regresar a su país.
Lo que sí cambia desde hoy es la posición de Machado en el proceso político venezolano. Después de meses intentando regresar y de una compleja operación diplomática internacional, la principal dirigente de la oposición vuelve al país en un momento en el que todavía no existe una fecha para las elecciones presidenciales y Washington negocia con el chavismo las condiciones de la transición.
