El recién nombrado ministro de Hacienda, España, se ha estrenado en el Congreso de los Diputados defendiendo la recuperación del impuesto temporal a las energéticas que transmita «un mensaje claro de unidad y de justicia fiscal sobre la distribución de la carga de las consecuencias de la guerra» en Oriente Próximo. Ante el bloqueo parlamentario que sufre el Gobierno en múltiples frentes, como el tributario, el ministro ha anunciado que se ha solicitado formalmente a la Comisión Europea -junto a otros Estados miembros, como Alemania, Italia, Austria y Portugal- la posibilidad «de implantar un instrumento de solidaridad temporal para que las empresas energéticas contribuyan con los beneficios extraordinarios obtenidos en este contexto y alivien la carga de consumidores y contribuyentes».
Estas declaraciones se produjeron tras la interpelación del portavoz de uno de los socios parlamentarios del Ejecutivo, Bildu. Oskar Matute ha replicado a España afirmando que, «más que mostrar voluntad, que no la dudamos, lo que le exigimos o lo que le pediríamos es que exhiba determinación» porque, en su opinión, las medidas adoptadas hasta ahora para hacer frente al alza de precios «no han funcionado».
El ministro ha respondido a una interpelación del PP negando que en España exista «un infierno fiscal». En su opinión, «estigmatizar los impuestos como si no sirvieran para nada corroe lo que significa el Estad de derecho que marca la Constitución». El sucesor Montero al frente de la cartera de Hacienda defiende que el Gobierno ha conseguido «una estructura fiscal mucho más progresiva que la que teníamos» antes de la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa, en 2018, así como que la presión fiscal en España todavía se encuentra 3,5 puntos por debajo de la media de la zona euro y es muy inferior a grandes economías como Alemania, Francia o Italia.
Esta tesis muestra una clara línea continuista con la de su predecesora en el cargo y, si bien es cierta, presenta importantes matices. Como muestra el último Impuestómetro del Instituto Juan de Mariana, la brecha con la media de la eurozona se ha reducido drásticamente en los últimos ocho años de gobierno socialista «exclusivamente por la vía del aumento de impuestos, y no por un crecimiento de la renta de los españoles». Así, un hogar paga hoy de media 1.657 euros más al año en impuestos directos que en 2018.
En ello tiene mucho que ver la negativa del Ministerio a deflactar las tarifas del IRPF para adaptarlas a la inflación, generando un fenómeno conocido como progresividad en frío que en la práctica una subida encubierta de impuestos. Por ello, el vicesecretario de Hacienda del PP, Juan Bravo, ha recordado al nuevo ministro que cuando era consejero de Hacienda en la Comunidad Valenciana sí deflactó el tramo autonómico.
