Sin embargo, pese a los titulares, nuestro escenario central para la economía mundial permanece en lo esencial intacto. Seguimos esperando que el crecimiento global se sitúe próximo a su tendencia a lo largo de los próximos doce meses, aunque el abanico de posibles escenarios se ha ensanchado.
Los recientes desarrollos geopolíticos nos han llevado a revisar moderadamente a la baja nuestras previsiones de crecimiento y a asignar una mayor probabilidad a escenarios en los que la inflación resulte más persistente de lo que se había asumido previamente. En términos prácticos, significa que tenemos algo menos de certeza sobre la trayectoria precisa del crecimiento y la inflación, pero no somos más pesimistas respecto al rumbo general. Estados Unidos, respaldado por la inversión impulsada por la inteligencia artificial y una inflación que se normaliza gradualmente, mantiene una base razonablemente sólida, mientras que regiones más sensibles a los precios de la energía, como Europa y el Reino Unido, se enfrentan a perspectivas más difíciles.
Un entorno que sigue favoreciendo a la renta fija
Ante este panorama, seguimos firmemente convencidos de que nos encontramos ante un entorno atractivo para el inversor de renta fija. A corto plazo, la volatilidad y el riesgo asociado a los titulares seguirán generando incertidumbre, y nadie puede prever con precisión cómo evolucionarán en las próximas semanas los eventos geopolíticos en lugares como Oriente Medio. Sin embargo, desde una perspectiva de medio y largo plazo, el panorama es muy distinto, los rendimientos de partida son más elevados y los bonos pueden volver a generar ingresos saludables a través del carry. Los inversores ya no dependen exclusivamente de la caída de los rendimientos y la apreciación del capital para obtener rentabilidades totales.
En nuestra opinión, este no es un mercado donde convenga adoptar un enfoque puramente orientado al beta. El riesgo geopolítico persistente, unas valoraciones más ajustadas y la posibilidad de una desaceleración del crecimiento abogan por una gestión activa y selectiva de la renta fija. Las divergencias regionales y sectoriales se están acentuando, y eso crea oportunidades para los inversores dispuestos a mirar más allá de los índices de referencia amplios y a reflexionar con cuidado sobre cómo asignan el riesgo.
Posicionamiento orientado a ingresos y resiliencia
En términos de posicionamiento, favorecemos actualmente los bonos de alta calidad y las estrategias de vencimiento más corto. La exposición a activos de alta calidad puede desempeñar un doble papel: proporcionar ingresos hoy y contribuir a proteger las carteras más amplias en caso de que el crecimiento se ralentice más de lo previsto. Los bonos a corto plazo ofrecen un carry atractivo junto con el potencial de apreciación del capital adicional si el repunte de los rendimientos observado este año llegara a revertirse. Los mercados de crédito siguen ofreciendo potencial de rendimientos superiores, pero consideramos que los inversores deben ser selectivos tanto en sectores como en regiones.
También existen partes del mercado que evitamos deliberadamente. Mantenemos cautela en el extremo largo de la curva de rendimientos, donde creemos que los riesgos fiscales aún no están suficientemente descontados. Asimismo, somos prudentes respecto a los emisores de menor calidad y a los sectores sometidos a cambios estructurales significativos, especialmente aquellos que podrían verse desintermediados por la inteligencia artificial y otras tecnologías. En un entorno caracterizado por tipos más altos, mayor dispersión y volatilidad persistente, esperamos ganadores y perdedores bien diferenciados, por lo que la selección de valores tenderá a ser un factor diferenciador clave.
La oportunidad en mercados emergentes
Los mercados emergentes destacan como un conjunto de oportunidades de especial interés. En términos agregados, muchos países emergentes ofrecen rendimientos nominales y reales elevados, fundamentos sólidos y, en algunos casos, cierto grado de aislamiento frente a los precios más altos de la energía, o incluso se ven beneficiados por ellos. La deuda emergente en moneda local, en particular, puede aportar beneficios de diversificación frente a las exposiciones tradicionales a mercados desarrollados, al tiempo que ofrece ingresos atractivos.
¿Es este el momento de poner el dinero a trabajar?
La pregunta que se hacen muchos inversores es si este es un buen momento para comprometer capital. Nuestra respuesta es afirmativa, siempre que los inversores adopten un horizonte de medio plazo. A lo largo de las próximas cuatro o seis semanas, el siguiente movimiento de cincuenta puntos básicos en los rendimientos podría ir fácilmente en cualquier dirección, y no creemos que nadie pueda prever esa trayectoria con precisión. Sin embargo, a lo largo de los próximos años, los rendimientos elevados actuales representan un punto de entrada atractivo para los inversores que buscan ingresos y diversificación.
Algunos observadores han argumentado que los bonos se están comportando como la renta variable, señalando el período reciente de correlación positiva entre ambas clases de activos. Esta dinámica no es nueva, ya que observamos un patrón similar en 2022, cuando el ascenso de los rendimientos impulsado por las preocupaciones inflacionistas redujo los beneficios de diversificación de la renta fija. A lo largo de la década anterior, no obstante, los bonos fueron un diversificador muy eficaz, con una correlación habitualmente negativa con los activos de riesgo. Nuestra opinión es que, a medida que las preocupaciones inflacionistas se moderen y la incertidumbre geopolítica se estabilice, la relación entre renta variable y renta fija tenderá a recuperar su patrón más tradicional, restaurando el papel de la renta fija como elemento diversificador en las carteras multiactivo.
Tres pilares para la construcción de carteras
El entorno de tipos más altos por más tiempo tiene también implicaciones relevantes para la construcción de carteras. Con los rendimientos elevados y la dispersión entre emisores y sectores en aumento, esperamos que los rendimientos de la renta fija vengan impulsados más por los ingresos y la selección de valores que por repuntes generalizados de duración. Esto se traduce, en nuestra visión, en tres pilares para la construcción de carteras: generar ingresos atractivos, mantener una diversificación suficiente para capturar las divergencias regionales y sectoriales, y preservar el capital frente a la volatilidad persistente.
Algunos inversores en renta fija han descrito el momento actual como la mejor oportunidad de la última década en términos de ingresos. Compartimos la opinión de que este es un entorno muy atractivo para el inversor en bonos. Los rendimientos elevados, el potencial de ganancias de productividad, especialmente en economías como la estadounidense donde la inteligencia artificial y la innovación pueden sostener el crecimiento, y la probabilidad de que las preocupaciones inflacionistas se alivien a largo plazo apuntan en conjunto a unas perspectivas constructivas para la clase de activo. Aunque siempre resulta difícil prever con exactitud cómo se desarrollará un año concreto, creemos que el universo global de renta fija ofrece un rico conjunto de oportunidades para los gestores activos capaces de aprovechar las divergencias que están emergiendo en la actualidad.
