Sin embargo, sigue siendo una de las más elevadas de los 38 países de la organización y más del doble de la media de la OCDE (4,9%), por lo que continúa siendo el principal desafío de la economía española.
El informe también advierte de que los salarios reales permanecen estancados y siguen situándose alrededor de un 2% por debajo de los niveles de 2021. Aunque las subidas del salario mínimo han protegido a los trabajadores con menores ingresos frente a la inflación, la OCDE considera que la mejora salarial del conjunto de los trabajadores sigue siendo insuficiente.
Asimismo, señala que la productividad laboral apenas ha avanzado durante la última década y prevé que los salarios reales continúen mostrando una evolución moderada en 2026 y 2027, en un contexto marcado por nuevas presiones inflacionistas.
En cuanto al empleo, la tasa de ocupación aumentó hasta el 67,3%, aunque todavía permanece por debajo de la media de la OCDE. Por su parte, la tasa de actividad alcanzó un máximo histórico del 75,6%, acercándose a los niveles de las economías más avanzadas.
Impacto de la reforma laboral
La OCDE destaca los efectos positivos de la reforma laboral de 2022, especialmente por la reducción de la temporalidad. La proporción de contratos temporales ha pasado del 24,8% al 14,8% desde su entrada en vigor, favoreciendo el aumento del empleo indefinido. También subraya una mayor capacidad de adaptación de las empresas ante cambios en el entorno económico.
Desigualdades territoriales
El informe pone de relieve las importantes diferencias regionales en el mercado laboral español. La brecha entre las regiones con mejores y peores tasas de empleo alcanza los 15,5 puntos porcentuales, mientras que las posibilidades de encontrar trabajo siguen dependiendo en gran medida del lugar de residencia.
Riesgos internacionales
A escala global, la OCDE observa señales de enfriamiento en los mercados laborales. Aunque el empleo y la participación laboral se mantienen en niveles elevados, detecta una desaceleración en la creación de puestos de trabajo, un aumento del desempleo en algunos países y el impacto de las tensiones energéticas e inflacionistas sobre los salarios reales.
