Según el proyecto, la Mesa pretende aumentar el sueldo de los diputados hasta los 23 millones de euros, la cifra más alta de la democracia a pesar del bloqueo, que crece desde los 22,37 millones que perciben ahora. Esta partida forma parte de unos gastos de personal más amplios que la Mesa ha aprobado para que suban de los 50,45 millones actuales hasta los 56,3 millones en 2026.
Que esto se haga efectivo depende de que se logre aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Aunque es una tarea muy difícil, el Gobierno insiste en que los presentará, seguramente en febrero, y espera que de aquí hasta entonces pueda volver a contar con la confianza de Junts para sacarlos adelante.
En caso de que no se aprueben las cuentas generales, el Congreso seguirá funcionando con los presupuestos actuales, que son los de 2023 prorrogados. El total del presupuesto actual asciende a los 110.421.300 euros. No se trata de una cifra menor: significa que el Congreso cuesta ahora mismo a los españoles 302.524 euros al día, a pesar de no tener capacidad prácticamente para aprobar ninguna ley. Casi la mitad, esos 50.454.100 euros, son gastos de personal.
Aunque los actuales ya son los presupuestos más elevados de la democracia y suponen un importante coste para el erario, el órgano de gobierno de la Cámara Baja quiere que crezcan hasta los 121.248.800 euros en total. Esto supone 10,8 millones más que los actuales. ¿Y a qué se debe ese aumento? Hay partidas nuevas que no estaban en presupuestos anteriores, como los 100.000 euros destinados a las distintas academias de las lenguas (la gallega, la catalana, la vasca y la valenciana). Pero, sobre todo, se trata de una cuestión de salarios.
El Congreso suele aplicar a sus diputados y asesores las mismas subidas salariales que el Gobierno acuerda con los sindicatos de la Función Pública, a pesar de que distan mucho de ser funcionarios. A ello hay que añadir que los presupuestos para 2026 también están incluyendo los salarios de nuevos asesores que están siendo contratados y, también, crecen las cotizaciones a la Seguridad Social por los aumentos acumulados en los últimos dos años.
Así, los 56,3 millones que se pretende dedicar a gasto de personal en 2026 suponen un aumento del 11,58% con respecto a los presupuestos actuales y representan el 46,4% del total de los 121 millones presupuestados. Es decir, la mitad del dinero que cuesta el Congreso de los Diputados son sueldos, retribuciones básicas y complementos salariales.
La partida más grande en este frente son esos 23 millones de euros que la Mesa quiere que cobren los diputados, pero no es la única. Las cuentas para 2026 dejan 15,7 millones de euros en personal eventual, que son los distintos asesores de confianza que pueden contratar los grupos parlamentarios, y 17,6 millones para el resto de trabajadores de la Cámara, una amplia categoría en la que hay desde letrados hasta ujieres. Estas partidas han subido 2,5 millones de euros y 2,7 millones, respectivamente, con respecto a los presupuestos de 2023 que están en vigor ahora. El incremento es mayor incluso que el de los salarios de los diputados.
Si actualmente mantener el Congreso cuesta 302.524 euros al día, de aprobarse, estos nuevos presupuestos aumentarían el coste a los 332.188 euros. Y se pretende llevar a cabo en un momento en el que hay muy poca actividad parlamentaria. Principalmente por el bloqueo legislativo, que está afectando a la actividad ordinaria. Por ejemplo, ya apenas se celebran plenos los jueves, el día reservado para las iniciativas del Gobierno, porque el Ejecutivo no quiere llevar sus asuntos a votación por temor a perderlos.
